Antecedentes Históricos de la Cirugía de Catarata en México
El Horizonte Prehispánico y la Herbolaria Medicinal
Los antecedentes más remotos se encuentran en la medicina náhuatl, donde enfermedades oculares como el iztac tlayualli (catarata o "niebla blanca") eran tratadas primordialmente con enfoques farmacológicos. Documentos fundamentales como el Códice Badiano (1552) describen el uso de diversas raíces y hierbas, como el chichicquahuitl, aplicadas tópicamente para intentar disipar las opacidades. Aunque el enfoque era predominantemente médico-botánico, estas prácticas sentaron las bases de una observación clínica detallada sobre la anatomía externa del ojo.
El Virreinato y la Introducción de las Técnicas Europeas
Durante la época colonial, el conocimiento médico europeo comenzó a integrarse en la Nueva España. Fue en este periodo cuando se introdujo formalmente la técnica del abatimiento o "couching", practicada por cirujanos itinerantes y, posteriormente, por médicos formados en la Real y Pontificia Universidad de México.
A pesar de las limitaciones de la época, la práctica quirúrgica comenzó a profesionalizarse. En el siglo XVIII, la influencia de la Ilustración permitió que figuras como el Dr. José Ignacio García Jove impulsaran una visión más científica de la anatomía ocular, aunque la catarata seguía considerándose un desafío de difícil resolución quirúrgica debido a la ausencia de anestesia y antisepsia.
El Siglo XIX: La Institucionalización de la Oftalmología
El verdadero punto de inflexión para la cirugía de catarata en México ocurrió en la segunda mitad del siglo XIX. Con la fundación de la Escuela Nacional de Medicina, la oftalmología comenzó a emerger como una rama diferenciada de la cirugía general.
Un hito importante fue la labor del Dr. José María Vértiz, considerado el padre de la oftalmología mexicana, quien perfeccionó las técnicas de extracción extracapsular en el Hospital de Jesús. Su destreza técnica permitió que México se alineara con los avances europeos de la época. Posteriormente, en 1893, la inauguración del Instituto Oftalmológico de México (impulsado por la Fundación Conde de Valenciana) y la creación de la Sociedad Mexicana de Oftalmología en 1893, proporcionaron el marco institucional necesario para la estandarización de los procedimientos quirúrgicos.
Hacia la Modernidad del Siglo XX
Con el inicio del siglo XX, la práctica en México experimentó una transición acelerada hacia la seguridad quirúrgica. La introducción de la anestesia local y el control de infecciones permitieron que cirujanos como el Dr. Rafael Silva y el Dr. Daniel M. Vélez incrementaran la tasa de éxito de las extracciones de catarata. Este periodo marcó el fin de la cirugía "de rescate" y el inicio de la cirugía reconstructiva, sentando los pilares para la posterior revolución tecnológica de la facoemulsificación y la implantación de lentes intraoculares que definen a la medicina mexicana contemporánea